25 oct. 2016

Ostermeier, la realidad es lo que cuenta


Thomas Ostermeier, la realidad es lo que cuenta

Reseña del Libro
Thomas OSTERMEIER, Gerhard JÖRDER
Ostermeier backstage
Traduit de l'allemand par Laurent Muhleisen et Frank Weigand, 2015, 144 p. ISBN : 978-2-85181-867-6 - 22€

Ostermeier tiene mi edad y más cosas. También tiene a su cargo la dirección artística desde hace 15 años del Teatro la Schaubühne de Berlín. Con una media de 80.000 espectadores al año y un presupuesto de 16 millones de euros (un 25% salen de la taquilla) es un director capaz de ver en el Enemigo del pueblo de Ibsen a Edward Snowden, no duda en vestir a Nora, la protagonista de la obra de Ibsen, de Lara Croft,  y piensa que Hamlet es un niño egocentrico y malcriado o encuentra en Medida por Medida una descripción precisa de la condición humana: querer poner en marcha un sistema perfecto sabiendo que uno mismo (Ángelo) es imperfecto. Es un hombre del 15M con cargo institucional y vocación de servicio público. De él, además de disfrutar de sus magníficas puestas en escena, podemos aprender varias cosas. Aquí os las dejo:

-Eres el fruto del árbol de la formación. Y Ostermeier es una manzana ácida y sabrosa gracias a sus maestro. Sin ellos se anda poco y mal. En su caso la actriz Gertrud Elisabeth, que trabajó con el Berliner Ensemble de Brecht y sus estudios en la Escuela Superior de Arte Dramático “Ernst Busch”. Un equivalente de esta categoría sería nuestro Pepe Estruch, que estuvo con Lorca, pero el exilio se lo llevó a Uruguay. Estudia a Eisenstein y su montaje de las atracciones. A través de otro profesor, Dieter Hoffmeier, estudia a Stanislavski, Tairov, Michael Chejov y Meyerhold. En la época huye de un teatro seco e intelectual falto de sensualidad y juego lúdico.

-Además de la formación está el laberinto de la tradición. Brecht y sobre todo Peter Stein, quien dirigió en mismo teatro con esplendor. Hacen falta puntos fijos de apoyo para propulsarse, aunque sea para ir contra ellos y diferenciarse.

- Hay dos preguntas posibles en teatro: ¿Qué sistema político es el mejor? ¿Qué es el hombre? Ostermeier se queda con la segunda. Y para esto, para hablar del hombre desde el hombre, necesita actores. Parece fácil pero intentarlo y veréis. Hay que dedicar cuerpo y alma a estudiar las relaciones entre individuos. Básicamente, y tristemente, cómo muchas veces nos aprovechamos del otro, cómo pasamos del amor al odio… En su caso se especializa en el universo burgués. ¿Cuál es la situación en la que se encuentra el individuo y cuál es la máscara social que está utilizando en ese momento? En cine John Cassavettes es su referente.

-Para esto el director es un médium, saca petróleo del “almario” del actor. Es un ser preciso que describe con precisión el corazón de las cosas. Un escalpelo, un diseccionador. Se pega a un tema difícil e intenta penetrar en su esencia junto con sus actores. Que por otro lado trabajan de forma estable junto a él durante todo el año.

-La realidad es lo que cuenta. Y la psicología es el cemento que la sostiene. No una psicología emocional, de interiorización sino la que nace de la observación de la realidad, y esta se expresa mucho menos emocionalmente de lo que pensamos. Así las parejas muchas veces terminan sus relaciones en voz baja y exhaustas y no a gritos como comúnmente nos imaginamos.

-Como consecuencia lo que busca es la imaginación nutrida de realidad. Trabaja con ejercicios, ejercicios de “storytelling” los llama donde les pide a los actores que hagan acopio de sus propias memorias. ¿Cómo afrontar la muerte inminente de un amigo íntimo? ¿Cómo quedarse con el dinero de alguien? No les pide que inventen, sino que observen, que tomen nota de la realidad. En la mejor tradición de Brecht, uno va tan lejos como sus actores se lo permiten.

-Las mujeres al poder, ya que en la sociedad están relegadas, ninguneadas y malparadas (cuando no las matamos…) que en el escenario brillen y salgan. Es una relación erótica la que mantiene con su actrices, fruto de su romanticismo alemán. Seducción mutua, voyeur (director) y exhibicionista (actriz) se encuentran en el ensayo.

-Ostermeier, como todos los grandes, está en búsqueda permanente de lo visceral, de lo espiritual y transcendente. la dirección de su teatro es una experiencia de comunidad y solidaridad. Al principio hizo un intento de horizontalidad, de toma de decisiones conjuntas, de asamblearismo, pero fracasó esta forma de gestionar el teatro porque para esto hacía falta un trabajo personal de cada uno. Como siempre la participación democrática son horas…

- Antes de una experiencia institucional hace falta una experiencia teatral previa fuerte. Sus años vividos en la Baracke du Deutsches Theater, con su gran éxito Shopping and Fucking de Mark Ravenhill  le sirvieron para curtirse. Curiosamente fue la dramaturgia inglesa, ligada al Royal Court la que despertó su interés. y sobre todo Sarah Kane. Con el tiempo se fue alejando de ella e Ibsen y Shakespeare se convierten en sus referentes. Y sobre todo equipo, un dramaturgo como Marius Von Mayenburg, entre otros colaboradores, le acompaña en su viaje Schaubühne.

Básicamente su poética consiste en devolver al teatro la fuerza del conflicto, de la dicción y de la contradicción. En un panorama donde la deconstrucción es frecuente y el apostolado de los “expertos en lo cotidiano” abunda, Ostermeier se dedica a aprehender la realidad a través del teatro, a preguntarse por las condiciones materiales en las que vivimos y a colisionar con su banda de actores sentimientos y emociones con una maestría en sus puestas en escena envidiable.

de la web de Jorge Picó










22 oct. 2016

30/40 Livingstone en Montpellier

30/40 livingstone - Sergi Lopez à MONTPELLIER @ Le Corum - Salle Berlioz - Billets & Places https://t.co/RCPLDCCplW via @RingdeTeatro:

16 oct. 2016

Notas de dirección

Nuestro director Jorge Picó acaba de estrenar una obra en el Festival Marmaille en Fugue de Rennes, aquí os dejamos sus notas de dirección

Duración e instante en Teatro.

El Teatro se ocupa de la duración de las situaciones, los ritmos, las pasiones en el escenario. La duración es ese pulso vital que distingue entre noche y día, las estaciones, lo laboral, lo festivo. Por eso una de las tareas del actor es hacerse presente haciendo que el tiempo sea duración frente al dopaje de instantes que vivimos y que nos excitan hasta el cansancio. La duración nos provee experiencia y biografía frente al desfile de vivencias que nos proponen sin oferta de sentido alguna.


El gran aprendizaje que aporta el teatro es que se dedica al reconocimiento del otro, para eso sirven los personajes, en escena el reconocimiento es previo al conocimiento.

Verdad y conocimiento

En un teatro de creación, cuando no hay un texto previo que examinar, hay que tener cuidado con el conocimiento propio, esa pequeña linterna que nos guía sobre las cosas, porque te puede llevar a recorridos bastante estrechos. Mejor atender a la verdad del escenario que se hace presente en los ensayos invitándonos a acogerla. Esta verdad nos obliga a pensar el mundo como un lugar para intervenir (mejorándolo, claro, ya anda bastante estropeado) Llanamente, si no hay sorpresa, provocación y curiosidad en torno a lo que ya se sabe, a lo conocido, no hay revelación teatral. Suena vaporoso pero hacer teatro es casi una actitud de espíritu. 

Actor y vestuario

A veces cuando un actor está perdido en escena darle un vestuario sirve como una brújula. Le indica hacia dónde tiene que ir, como si tuviera que caminar desde el yo, material frágil e inflamable en escena, hasta un él (el vestuario) Actúa como una máscara e invita a la metamorfosis. La metamorfosis concluye en el personaje que es la realidad más rica que tiene el teatro; el vestuario es el pasaporte que nos lleva a la ciudad personaje y este viaje es un proceso de captación de vida que hace que los ensayos valgan la pena.

Escenas, actos y secuencias en teatro de creación

El cine se pasea dentro del teatro y, por infección, cuando escribes desde el escenario ya no hablas ni de actos ni escenas, sino de secuencias. También me ocurre ahora al dirigir en francés (la séquence de…). Dividir tu creación en secuencias es necesario porque así articulas lo que vas encontrando. Si no divides la obra el movimiento interno de la misma no se puede leer. Tampoco se sabe qué sobra o qué falta. Al titular cada secuencia ayudas a que la criatura salga del fondo del páramo. Cada título te permite escuchar qué estás haciendo. El resultado es un poliedro donde cada secuencia es un plano del mismo. De lo contrario sale una esfera que rueda sola y se te escapa. Si el título general es la primera indicación que tenemos de la obra, casi un contrato moral previo con el público, nombrar secuencias en teatro tiene más que ver con el gozoso misterio escénico que con el simple etiquetado y orden cronológico de las acciones en escena. Nombrar es tener acceso al conocimiento de lo que estás haciendo.

Antes del estreno

Uno se pregunta qué manda al final a la hora de tomar las últimas decisiones antes del estreno. ¿Manda el oído porque prima rimar la obra?  ¿Hay demasiada música y el actor se deja flotar a la deriva dentro del aquarium de notas musicales? ¿Es el ojo que sigue vigilando las imágenes que has producido? ¿Hasta cuándo hay que dejar que la luz del foco nos haga ver las cosas? ¿Es la dialéctica entre ambos? ¿Y el sentido? ¿Llegará el sentido al espectador como si de una oferta se tratase? ¿Qué debe ser explicado y qué sugerido? ¿es el personaje un contenedor de humanidad o simplemente una idea? Un período de ensayos, para un director, se puede vivir como una vida comprimida. El día del estreno sabes que tu tarea muere al tiempo que nace la criatura. Como en una vida, durante los ensayos, se puede vivir de todo: momentos de compartir, de alegrías, miedos paralizantes, censuras, gozo estético… es como la homeopatía: lo importante es la dosis, porque un exceso de dosis curativa se convierte en veneno. El público no lo sabe pero viene hasta el lecho de muerte del director a despedirlo, a aplaudirlo, a guardar silencio o simplemente a mirarlo con desdén antes de salir de la sala. Éxito o fracaso, me resisto a que éste sea el tema final del teatro porque es más complejo, con más pliegues, esto de capturar vida razonada amorosamente en escena.

(Notas ensayos Le poids d'un fantôme)